Acerca de este proyecto
Labstars fue una serie documental producida para televisión en Chile en 2015, un formato que opera con exigencias técnicas y narrativas muy por encima del cortometraje o el video independiente. El salto del proyecto independiente a la televisión no es solo cuantitativo; es cualitativo. La televisión impone estándares de broadcast en cuanto a niveles de señal, rangos de luminancia y crominancia, coherencia cromática entre episodios y un acabado visual que debe soportar múltiples plataformas de distribución y distintos tipos de pantalla, desde el televisor de tubo hasta el monitor de estudio. Producir para broadcast significa que cada decisión técnica tiene consecuencias que van más allá de cómo se ve en el monitor del editor.
Rol
Pablo integró el equipo de postproducción como colorista de la serie, responsable de unificar estéticamente el material rodado a lo largo de los capítulos en condiciones de luz, locación y equipos que inevitablemente varían. El colorista de una serie documental no trabaja con material controlado de estudio: trabaja con grabaciones de campo que pueden ir de la luz de día en exteriores abiertos a la penumbra de un laboratorio, de la calidez de una sala doméstica a la frialdad de una oficina institucional. La tarea es que todo eso se vea como si perteneciera al mismo universo visual.
Estrategia y ejecución
La estrategia de color de Labstars priorizó la coherencia por sobre el impacto estético. En una serie documental, el color debe ser invisible para el espectador: su función es que todo se vea consistente, verosímil y unitario entre episodios, sin que el ojo note las diferencias de origen del material. Eso requiere un trabajo metódico de balance de blancos, corrección de exposición y ajuste de temperatura de color antes de cualquier decisión estética, además de construir un look de serie que funcione como referencia para cada capítulo independientemente de sus condiciones de rodaje.
Resultado
La participación en Labstars consolidó el manejo del color en producciones de largo aliento destinadas a broadcast, un estándar técnico que exige un nivel de precisión diferente al del video independiente. Colorizar una serie completa de televisión, con la responsabilidad de mantener la identidad visual capítulo a capítulo, es una de las experiencias de postproducción más formativas que existen, y los aprendizajes de ese proceso se traducen directamente en la calidad del trabajo de color en todas las producciones que siguieron.
